El 72% de las empresas reconoce no estar preparada para la nueva Ley de Protección de Datos Personales y el 46% no ha implementado ninguna de las medidas exigidas. Así lo muestra un estudio de LemonTech y la Asociación Chilena de Ética y Compliance (ACEC) sobre 127 organizaciones, donde la brecha es mayor en las pequeñas empresas: nueve de cada diez dicen no estar listas.
La discusión se ha centrado en sistemas y bases de datos, pero el mismo estudio revela que el 85% gestiona estas materias con procesos manuales o repositorios genéricos. Ahí aparece un riesgo menos visible: cajas con contratos, liquidaciones y fichas de clientes, y computadores, discos y celulares corporativos fuera de uso que nadie ha borrado.
La Ley 21.719 establece que los datos personales solo pueden conservarse por el tiempo necesario para cumplir su finalidad; después deben suprimirse o anonimizarse. También obliga a resguardarlos frente a pérdidas y filtraciones. Las infracciones gravísimas se sancionan con hasta 20.000 UTM, más de $1.400 millones.
El problema se cruza con otro pendiente. Chile genera cerca de 220 mil toneladas de residuos electrónicos al año, más de 10 kilos por persona, y recicla menos del 5%. El decreto de la Ley REP para aparatos eléctricos y electrónicos, publicado en mayo, fija metas de recolección que parten en 3% y llegan a 45% al décimo año, exigibles desde 2028.
“Fin de año es cuando las empresas ordenan, cierran presupuesto y descubren lo que acumularon. Es una especie de Diógenes corporativo: nadie sabe qué hay en esas cajas ni en esos equipos, pero casi siempre hay datos de personas”, afirma Juan Ianchina, gerente comercial de la gestora Bendito Residuo, que en 2025 gestionó 1.428 toneladas, un 44% más que en 2023.
Bendito Residuo opera con retiros SPOT, es decir, servicios puntuales que no requieren contrato permanente: destrucción confidencial de documentos con o sin notario, retiro de equipos electrónicos, mobiliario y material corporativo, y vaciado de oficinas o bodegas.
Con o sin prórroga, concluyen, lo acumulado no desaparece solo: cada año que pasa suma más papel, más equipos y más datos sin dueño.









