Día del Medio Ambiente: La esperanza también es acción por el clima

Este 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente bajo el lema “Acción por el clima” (#NowForClimate). El mensaje escogido por Naciones Unidas es simple y no admite excusas: no basta con reconocer que existe una crisis climática; es tiempo de actuar.

Por eso resulta llamativo que esta fecha llegue con tan poca presencia en la agenda pública nacional. Cuesta entender que el propio Ministerio del Medio Ambiente no haya impulsado una convocatoria visible para una jornada que busca pasar de la conciencia a la acción. En momentos en que el cambio climático ocupa un lugar central entre las preocupaciones globales, el silencio también comunica.

Sin embargo, la importancia de esta conmemoración no depende de una campaña gubernamental. La acción climática también es responsabilidad de las empresas, las organizaciones sociales y de cada habitante en su propio territorio. En La Araucanía, por ejemplo, el lago Villarrica se encuentra en un proceso de descontaminación debido al exceso de fósforo que deteriora la calidad de sus aguas. Detrás de los esfuerzos por recuperar uno de los principales patrimonios naturales de la región hay años de investigación, colaboración y trabajo institucional, que transforma la responsabilidad ambiental en capacidad de proteger lugares concretos que forman parte de nuestra vida cotidiana.

En ese sentido, las universidades tienen una responsabilidad particular. La Universidad Católica de Temuco ha asumido este desafío mediante su Estrategia de Sustentabilidad que incluye un plan para alcanzar la carbono neutralidad. En el período 2025-2027  destaca la implementación de una planta fotovoltaica institucional y la promoción de la construcción en madera laminada.

Las conmemoraciones tienen valor porque alimentan una esperanza que no es ingenua ni espera soluciones automáticas. En la tradición cristiana, la esperanza de la resurrección no olvida el dolor ni la cruz, sino que impulsa a actuar con la confianza de que otro mundo es posible. Nos recuerda que las personas, las comunidades y las instituciones pueden contribuir a transformar la realidad y que, más allá de las métricas e indicadores, cuidar nuestra casa común es hermoso y tiene sentido.

Por eso, el lema de este año merece ser tomado en serio. La acción por el clima comienza con decisiones concretas, pero también con la convicción de que todavía estamos a tiempo. Quizás esa sea la contribución más importante de esta fecha: recordarnos que actuar tiene sentido porque la esperanza sigue siendo posible.

Por Pablo Palet Araneda, Académico Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía Universidad Católica de Temuco.




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