Día Mundial del Sueño: Especialistas advierten sobre el impacto del descanso en la salud mental y la memoria

En Chile se estima que casi el 60% de la población duerme mal o poco. Así lo reflejaba un estudio Cadem del año 2025 que detallaba, entre otras cosas, que 6 de cada 10 personas no descansan lo suficiente, mientras que un 31% tiene dificultades para conciliar el sueño. La mayoría de los consultados atribuyó su insomnio al estrés y la ansiedad, aunque también hay que incorporar la poca cultura del sueño existente.
Y es que dormir bien no solo permite recuperar energía, sino que cumple un rol clave en procesos como la memoria, la regulación emocional y el funcionamiento del sistema inmunológico.
Por eso es que cada 13 de marzo se conmemora el Día Mundial del Sueño, creada por iniciativa de un grupo de proveedores y miembros de la comunidad médica vinculados con el área de investigación y medicina del sueño, con la finalidad de prevenir y manejar los trastornos del sueño, así como los beneficios para la salud y el bienestar personal.
Irma Morales Reyes, directora de la carrera de Psicología la Universidad del Alba, sede Santiago, explica que “durante el sueño el cerebro realiza procesos esenciales de reparación y consolidación de recuerdos. La falta de descanso, en cambio, puede afectar la concentración, el estado de ánimo e incluso aumentar el riesgo de enfermedades crónicas”.
Sabemos que en Chile los problemas de sueño se han vuelto cada vez más frecuentes. Precisamente el estrés, el uso excesivo de pantallas y los cambios en los hábitos de vida han contribuido a que muchas personas duerman menos horas o tengan un sueño de mala calidad.
Saber dormir bien
Saber que el sueño cumple un papel fundamental en la salud cerebral es clave. “Dormir no es solo descansar. Mientras dormimos, el cerebro organiza la información del día, consolida la memoria y elimina sustancias que se acumulan durante la vigilia. Cuando dormimos mal de forma crónica, no solo nos sentimos cansados: también se afectan la atención, la regulación emocional y el aprendizaje”, explica la directora de la carrera de Psicología de la Universidad del Alba.
La especialista agrega que dormir menos de lo necesario puede generar efectos acumulativos que impactan la productividad, las relaciones sociales y el bienestar general.
Recomendaciones para mejorar la calidad del sueño
La docente sugiere adoptar ciertos hábitos que resultan fundamentales para favorecer un descanso reparador:
1. Mantener horarios regulares
Intentar acostarse y levantarse a la misma hora todos los días ayuda a regular el reloj biológico.
2. Reducir el uso de pantallas antes de dormir
La luz azul de celulares y computadores puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
3. Evitar estimulantes en la noche
El consumo de café, bebidas energéticas o nicotina puede dificultar conciliar el sueño.
4. Crear un ambiente adecuado para dormir
Un dormitorio oscuro, silencioso y con temperatura agradable favorece el descanso.
5. Realizar actividad física durante el día
El ejercicio regular contribuye a mejorar la calidad del sueño, siempre que no se realice justo antes de acostarse.
Una señal de alerta
Los especialistas advierten que cuando los problemas para dormir se prolongan por semanas o meses —como despertares frecuentes, dificultad para conciliar el sueño o cansancio constante durante el día— es recomendable consultar con un profesional de la salud.
“Muchas personas subestiman la importancia del sueño, pero dormir bien es una necesidad biológica, no un lujo. Durante la noche el cerebro consolida los aprendizajes, regula las emociones y realiza procesos de limpieza de desechos metabólicos. Cuando el descanso es insuficiente o de mala calidad, el impacto se nota rápidamente en la memoria, la concentración y el estado de ánimo”, puntualiza Morales.
La docente detalla que la evidencia científica ha sido clara en mostrar que la falta de sueño se asocia a un mayor riesgo de enfermedades como depresión, ansiedad, hipertensión, obesidad e incluso deterioro cognitivo. Por eso, cuidar el descanso es una medida clave de prevención para la salud física y mental.
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